Hugo Fernando López Arévalo
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Hugo Fernando López Arévalo Nací en Bogotá, Colombia en 1963, terminé mis estudios de Biología en la Universidad Nacional de Colombia en 1990. En mi trabajo de grado abordé la ecología de pequeños mamíferos de las zonas altas de los andes colombianos, páramos y bosque andino. |
Este trabajo me brindó herramientas ecológicas, entusiasmo por el trabajo en campo y la ventaja de trabajar en equipo. Adicionalmente, me acercó al tema de las áreas protegidas, pues fue desarrollado en una reserva privada que hoy hace parte del Parque Nacional Natural Chingaza, el cual fue ampliado a partir de una propuesta en la que participé unos años después.
Luego de mi graduación trabajé en la Fundación Natura, en el programa parques en peligro. Tuve a mi cargo un sector del P.N.N. Chingaza y dentro de mis labores apoyé el desarrollo de investigaciones, la conformación de un grupo de guardaparques y la dotación de materiales y equipos para el funcionamiento del área protegida. Paralelamente inicié mis labores como profesor universitario en el área de sistemática y ecología de mamíferos.
A finales de 1994, recibí una comunicación que me indicaba que había sido seleccionado para recibir una beca del USFWS para cursar la maestría en el PRMVS, lo cual me permitió viajar a Costa Rica, a iniciar mis estudios en la VII promoción.
La experiencia en la maestría fue enriquecedora tanto en lo académico, en las relaciones personales como en los contactos institucionales. Académicamente los cursos me brindaron información y conceptos recientes, apoyado en el BIODOC. El contacto con buenos y no tan buenos profesores fue muy importante, así como los espacios de discusión al interior de las asignaturas y la ventaja de tener cursos de campo donde además de ejercicios académicos, conocí la mayoría de Costa Rica, actividad que a parte del conocimiento mismo me permitió vencer el mito que para la región neotropical significa este país, que afectuosamente me acogió por casi cinco años.
Entre los cursos el que me pareció fundamental fue el proyecto integrado, pues nos permitió afrontar problemas reales, probar nuestra capacidad de trabajo en grupo, practicar los conocimientos adquiridos, analizar y llegar a publicar varios años después los resultados del trabajo desarrollado.
Adicional a los aspectos académicos, el crisol de culturas que se genera en un programa internacional como el de Costa Rica, me enriqueció personalmente y dejó un sinnúmero de recuerdos y amigos con los que aún me mantengo en contacto. Otro aspecto que con el tiempo he reconocido su utilidad, fue las discusiones en las que participé como representante estudiantil al Comité Académico de Postgrado, CAP, que me permitió conocer un poco más el interior del programa, su estructura, sus problemas y oportunidades. Todo esto posteriormente aplicable en la línea de manejo y conservación de vida silvestre de la Maestría en Biología que con otros colegas, uno de ellos Pedro Sánchez egresado de la V promoción del PRMVS, creamos desde el 2002 en mi actual área de trabajo, profesor asistente del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia.
Mi trabajo de maestría lo realicé bajo la dirección de Jorge Fallas, de quien aprendí entre otras cosas, la necesidad de entender como funciona “el mundo real”, donde debemos desempeñarnos al abordar problemas de conservación. Estudiando aves desde una visión de ecología del paisaje, incursioné en varios campos nuevos para mi formación profesional y fortalecí la necesidad de mantener una mente abierta y de amplio criterio en el trabajo en conservación y manejo de vida silvestre.
Además de los beneficios antes expuestos, la obtención de la maestría me permitió tanto en Costa Rica como en mi país, acceder a posibilidades laborales mejor remuneradas y de mayor responsabilidad. Fui consultor del INBIO y coordinador de proyectos de la Fundación Natura, donde gestioné proyectos o programas que aún se mantienen. Junto con otros egresados fundamos a ALCOM, la Asociación Latinoamericana de Conservación y Manejo de Vida Silvestre, que busca apoyar el desarrollo de esta disciplina en nuestra región y que considero es una de mis principales contribuciones. Además, he aportado a la formación de profesionales mediante la formulación y desarrollo de cursos de capacitación en Centroamérica y Colombia y la participación como docente en la maestría en Biología de la UN.
Además de las labores docentes de pregrado y postgrado, coordino el grupo en Conservación y Manejo de Vida Silvestre en mi universidad. Con un enfoque interdisciplinario y la vinculación de estudiantes de pre y postgrado buscamos aportar a la resolución de problemas relacionados con la vida silvestre en nuestro país, por medio de actividades de investigación, docencia y extensión. Hemos adelantado investigaciones en venado cola blanca, cacería por comunidades, evaluación de la cosecha sostenible del chigüiro o ponche y selección de áreas prioritarias de conservación. También hemos apoyado y formulado planes de manejo en asocio con las autoridades ambientales nacionales y regionales.

Colombia cuenta actualmente con un marco institucional robusto para el desempeño de acciones relacionadas con conservación y manejo de vida silvestre. La división de corporaciones regionales en mi opinión es apropiada en la mayoría de los casos y éstas cuentan con recursos para apoyar investigaciones y garantizar su funcionamiento. Sin embargo, existe debilidad en los cargos directivos y profesionales de apoyo en elementos conceptuales y técnicos para una mejor gestión hacia la conservación de la vida silvestre, y muchas veces caen en el juego de la politiquería local y nacional donde al final priman los intereses particulares sobre los nacionales.
El panorama presentado no parece desalentador, sin embargo a nivel de política nacional la privatización y las concesiones forestales o de servicios de las áreas protegidas están a la orden del día de nuestro actual gobierno. La dependencia a los requerimientos extranjeros sobre erradicación de cultivos ilícitos por fumigación en áreas protegidas y una falta de compromiso político hacia el manejo adecuado de los recursos naturales deterioran ante nuestros ojos la riqueza biológica de nuestro país, unido al conflicto armado del que hemos padecido desde que tengo memoria.
Para cualquier profesional latinoamericano que pretenda adelantar estudios de maestría, le aconsejo tratar de tener experiencia laboral antes de abordar los estudios, pues esto le ayuda a filtrar información y darle contexto a la misma. Tener en cuenta que los logros de una maestría dependen en un 60% del estudiante y su compromiso académico, lectura, discusión, búsqueda de información y el otro porcentaje de la universidad, sus docentes y las facilidades. Actualmente el acceso de información es muy rápido, pero el análisis y aplicación aún sigue siendo individual. Finalmente, debe mantener una mente abierta a aprender cosas nuevas y a escuchar las diferentes alternativas y opiniones sobre un mismo problema. Las soluciones son muchas veces de sentido común, acompañadas con una dosis de creatividad y con la consulta de la información disponible.

Actualmente adelanto mis estudios doctorales en el Instituto de Ecología, A. C. Xalapa, Veracruz, México, estudiando el efecto de la pérdida de conectividad del bosque mesófilo de montaña en la diversidad de medianos mamíferos.

