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Tema central

Los conflictos entre humanos y Vida Silvestre causados por depredación de ganado

  Maria Victoria Sarmiento Giraldo*

El rápido crecimiento de la población humana ha generado una desmesurada expansión de las fronteras agropecuarias, lo cual ha transformado y disminuido el hábitat para la fauna silvestre obligándola a vivir cada vez más próxima a las actividades humanas. Los carnívoros han sido especialmente sensibles a estos impactos y están particularmente predispuestos a los conflictos con humanos por sus grandes rangos de acción. En muchos lugares del mundo se ha reportado un incremento en la frecuencia de estos conflictos, lo cual representa una gran amenaza para muchas especies de grandes carnívoros. Particularmente el conflicto entre humanos y felinos ha involucrado en la mayoría de los casos daños por ataques al ganado y ocasionalmente ataques a personas y, en respuesta, se ha fomentado la persecución y la cacería de los felinos en retaliación o como una medida preventiva.

En el continente americano las especies de felinos involucradas dentro de esta problemática han sido los jaguares (Panthera onca) y los pumas (Puma concolor). Ambas son las especies de felinos más grandes distribuidos dentro de éste continente y necesitan atención urgente debido a la precaria situación de sus poblaciones, producto de una combinación de factores entre los que se encuentran la destrucción de su hábitat y el de sus presas naturales, la cacería furtiva y la eliminación de los individuos que atacan animales domésticos.

En Latinoamérica las principales investigaciones sobre el conflicto de depredación de ganado por jaguares y pumas se han llevado a cabo en México, Costa Rica, Venezuela, Brasil y Argentina, y han estado enfocadas hacía:

1) la evaluación de los factores que predisponen a la depredación relacionados al manejo del ganado y a la ecología de jaguares y pumas, específicamente uso y disponibilidad de hábitat; 2) caracterización de la dieta de jaguares y pumas en lugares donde son simpátricos; 3)disponibilidad de presas silvestres y su relación con la ocurrencia de ataques; 4) impacto de la depredación evaluando la relación entre las pérdidas de ganado por depredación y por otras causas; 5) identificación y evaluación de las características del paisaje que favorecen que ocurran ataques y que definen patrones espaciales.

Con estas investigaciones se ha encontrado que los ataques al ganado ocurren con mayor frecuencia en fincas donde hay poca protección y cuidado de los animales domésticos, y donde no implementan medidas de manejo (como por ejemplo encerrar a los animales en las noches en corrales). También se ha encontrado que las crías de ganado bovino, las ovejas, las cabras y los cerdos son las presas más vulnerables de ser atacadas. En relación con las características del paisaje se ha encontrado que hay mayor riesgo de depredación cuando aumenta la proximidad a áreas boscosas, cuerpos de agua y zonas escarpadas, y hay menor riesgo cuando hay cercanía a lugares con alta actividad humana como viviendas y vías. Sin embargo uno de los resultados que cabe resaltar por sus implicaciones es que las pérdidas de ganado por depredación son muy bajas comparadas con otras causas de muerte del ganado.

Las medidas de manejo que se han propuesto han estado dirigidas principalmente a mejorar el manejo del ganado, haciendo especial énfasis en aumentar su protección y vigilancia. Pero además los autores de estas investigaciones sugieren que debe fomentarse la convivencia con los felinos y usar como un argumento para los ganaderos el hecho de que el costo de las pérdidas por depredación es bajo comparado con el costo de las pérdidas por otras causas como enfermedades, abortos y desnutrición entre otras.

En Colombia los ataques a los animales domésticos se han reportado para muchas zonas del país entre las que se incluyen Boyacá, Santander, Magdalena medio, Eje cafetero, Costa Atlántica, norte del Valle del Cauca, Caquetá y Orinoquía colombiana. A pesar de la amplitud geográfica del conflicto que involucra jaguares y pumas, nuestro conocimiento al respecto todavía es escaso. Las comunidades locales que se han visto afectadas exigen que se tomen medidas y que las autoridades ambientales se responsabilicen por los daños causados.

Hasta hoy en nuestro país no existe una política clara sobre como proceder en estos casos de conflictos con la fauna silvestre, y las autoridades ambientales no tienen el conocimiento, ni las herramientas metodológicas para hacer frente a esta situación.

Durante el 2009 llevé a cabo una investigación en los municipios de Hato Corozal (Casanare) y Tame (Arauca), ubicados en la región de la orinoquía colombiana. El propósito principal de la investigación fue hallar patrones espaciales de la ocurrencia de ataques e identificar las características del paisaje que estaban influyendo en estos patrones.

Además hice una caracterización del conflicto de depredación hallando que los jaguares y pumas de predadores de ganado tienen preferencia hacía especies domésticas de tallas pequeñas tales como los camuros (Ovis aries), los cerdos, los potros y los terneros menores de 12 meses de edad. También encontré un patrón temporal en la ocurrencia de ataques, ya que la mayoría ocurrieron entre diciembre y febrero, época que corresponde al pico de partos del ganado bovino por un lado, y por el otro es el periodo seco. En cuanto al manejo pecuario de las fincas, encontré que en la gran mayoría de ellas el manejo es deficiente, poco tecnificado y hay poca protección y vigilancia del ganado, y la percepción hacia la presencia de jaguares y pumas es en general negativa. Por otra parte, con respecto al propósito principal de la investigación, identifique áreas en ambos municipios con tres niveles de riesgo de ocurrencia de ataques (alto, medio, bajo). Asociadas a las áreas con nivel de riesgo alto y medio, encontré que las zonas de sábana inundable, destinadas principalmente a la ganadería de cría y la cercanía a áreas boscosas son características que aumentan el riesgo a la depredación. Por el contrario la proximidad a las viviendas y a las vías no disminuye el riesgo a la depredación. Como continuación de esta investigación actualmente he instalado algunas cámaras trampa para comprobar la presencia de estas especies e identificar cual de estas dos especies está ocasionando los ataques.

Con este trabajo he logrado identificar a través de una caracterización regional, algunos aspectos de este conflicto: las presas domésticas atacadas, un patrón temporal de los ataques, la caracterización general del manejo pecuario de las fincas, la percepción de la comunidad hacia la presencia de estos felinos y la identificación de las áreas con un nivel de riesgo alto y medio de depredación asociadas a unas características del paisaje que tienen influencia sobre la ocurrencia de ataques. No obstante este es solo un primer paso, es necesario seguir profundizando en nuestro conocimiento e investigación sobre el conflicto. Mis propuestas para investigaciones posteriores están enfocadas ha evaluar el impacto de la depredación en términos de los costos de las pérdidas por depredación. Es muy posible que al igual a lo encontrado en otros países las pérdidas por depredación sean bajas, y partiendo de este hecho se pueda establecer un acercamiento con los ganaderos para promover la conservación de estas especies de felinos.

Desde el punto de vista de Latinoamérica es importante que las investigaciones sobre este conflicto por depredación se enfoquen hacia las estrategias de manejo, su evaluación y monitoreo para que logremos identificar los métodos mas eficientes y exitosos. A nivel mundial se ha encontrado que las compensaciones económicas indirectas como la inversión social en educación, salud y desarrollo son las que han tenido mayor éxito ya que fomentan la convivencia con los depredadores.

En Colombia debemos seguir planteando investigaciones que contribuyan a conocer mejor las características de la problemática de depredación de ganado. Estas investigaciones deben abordar el conflicto desde una perspectiva tanto regional como local. Debemos incluir en nuestras investigaciones el componente socio-económico del conflicto ya que poco conocemos sobre este aspecto de la problemática, y pienso que es muy importante tenerlo en cuenta en el momento de proponer estrategias de manejo, ya que serán los ganaderos los usuarios finales de estas propuestas y en sus manos estará ponerlas en práctica o no.

Para finalizar, pienso que deben existir políticas más claras y exigentes con respecto al uso racional y sostenible del suelo y la conservación de los recursos naturales. Los conflictos por depredación son apenas una de las consecuencias del uso inadecuado de nuestros recursos naturales, y ponen de manifiesto que hay desequilibrios en los sistemas ecológicos. La meta es que los sistemas de producción agropecuaria sean sostenibles, que la fauna silvestre sea vista por los campesinos y ganaderos como un recurso alternativo del que se pueda sacar provecho económico racionalmente y que especialmente se fomente la convivencia con las especies de carnívoros. 

* M. Sc. (c) Ciencias-Biología Universidad Nacional de Colombia
E. mail: mariav2305@gmail.com 
  

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