Proyectos para la conservación y el manejo
Responsable. M.C. (candidata). Ángela Andrea Camargo Sanabria. angela.camargo@alcomlatino.org
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Proyectos en esta sección:
Problemática Ambiental y Conservación del Caimán en el Río Cojedes
Investigadores
Andrés E. Seijas, Ph.D.
RESUMEN
La población conocida más numerosa del caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius) se encuentra en el Sistema del Río Cojedes (SRC). Las evaluaciones de esta población en las últimas tres décadas indican que se ha producido un declive en el número de individuos. Además de la muerte directa de caimanes en manos de pobladores locales, la especie enfrenta un progresivo deterioro de su hábitat. El régimen hidrológico de este río ha sido modificado dramáticamente
en los últimos 60 años por el desvío de sus aguas, la canalización y la construcción de obras hidráulicas. En la actualidad está sometido a un severo estrés debido al vertido de aguas servidas, principalmente provenientes de sus
cabeceras, cerca de la ciudad de Barquisimeto. Las aguas en la cuenca alta y media del río presentan de manera crónica baja concentración de oxígeno disuelto, así como altos valores en parámetros indicadores de deterioro ambiental (DBO, DQO, coliformes, biocidas). El deterioro ambiental se pone de manifiesto varias veces al año cuando ocurren mortandades masivas de peces. La proliferación de bombas para la toma de agua merma el caudal del río, particularmente notorio en los meses más secos. Por otra parte, la deforestación para la creación de potreros y la adecuación de tierras para el cultivo, así como la construcción de nuevos caminos ha facilitado la penetración de la gente y expuesto cada vez más a la presión humana los hasta hace poco relativamente aislados caimanes. Se ha propuesto la declaratoria de un Reserva de Fauna en el SRC para la protección de C. intermedius, pero si todos los problemas ambientales y la presión de caza no son aminorados o eliminados, se corre el riesgo de que la población de C. intermedius desaparezca en el mediano plazo.
Palabras claves: Río Cojedes, Crocodylus intermedius, contaminación, destrucción de hábitat.
INTRODUCCIÓN
sobre caimanes del Orinoco de grandes tallas. El record indiscutible (y confiable) es el señalado por Alejandro de Humboldt y Aimé Bonpland quienes midieron
un ejemplar encontrado muerto a las orillas río Apure que alcanzó una longitud total de alrededor de 6,5 metros (Seijas 2001). Un caimán de esa talla seguramente seguramente superaría con creces la media tonelada.
La gran talla del caimán y el peligro que sin duda representa para los seres humanos en determinadas circunstancias, constituyen elementos que dificultan el adelantar programas de conservación. No obstante, no es esa la razón que explica que C. intermedius se encuentre en la actualidad en peligro de extinción. Fue la intensa explotación comercial de que fue objeto a mediados del siglo pasado (principalmente entre 1929 y 1960) la que eliminó a este cocodrilo de la mayor parte de su área de distribución original. En la actualidad esta especie se en-cuentra en sólo una pequeña fracción de su antigua área
de distribución. Las poblaciones mayores se localizan en el río Capanaparo (Llobet y Seijas 2003), en el hato El Frío y sus alrededores (Antelo 2008) y en río Cojedes, sus afluentes y brazos (Seijas y Chávez 2000, Ávila-Manjón 2008).
No obstante que el caimán del Orinoco es una especie protegida por Ley desde la década de los años 70 del siglo pasado, y que ya no existe una cacería comercial por su cuero, sus poblaciones no han mostrado la recuperación que podría haberse esperado. Algunos otros factores, como por ejemplo la muerte incidental en redes de pesca, la muerte de ejemplares grandes en manos de
habitantes rurales que lo consideran una especie dañina o peligrosa, la caza como trofeo o para el consumo de su carne y grasa, el saqueo de nidadas y la captura de crías para la venta como mascotas significan un conjunto de factores adversos que retardan el crecimiento de las poblaciones remanentes e incluso podrían causar extinciones locales. En la cuenca del río Cojedes, a las fuerzas
negativas ya señaladas, se le agrega el deterioro y pérdida del hábitat, producto de la deforestación y expansión de la frontera agrícola, modificaciones del cauce y del patrón de flujo de las aguas y la contaminación de éstas por efluentes de origen urbano, industrial y agrícola (Mendoza y Seijas 2007).
Importancia de la población de caimán del Orinoco
en el río Cojedes
Desde la primera evaluación realizada sobre el estado poblacional del caimán del Orinoco en Venezuela llevada a cabo a finales de los años 70, cuando ya la cacería comercial había sido prohibida, se destaca la importancia del río Cojedes para esta especie (Godshalk 1978, 1982).
Esta fue la segunda localidad con más caimanes observados reportada por el mencionado autor (76 individuos vistos, mayormente adultos en 130 km recorridos). Ayarzagüena (1987, 1990), en un esfuerzo más extenso, intenso
y minucioso que el de Godshalk, confirmó la importancia de esta población. Para un total de 135 Km. recorridos estimó una cifra de más de 200 caimanes mayores
de un año. En unos 20 km del sector denominado Caño de Agua, contó más caimanes (82) que los señalado por el primer investigador en todo el río Cojedes.
A partir del trabajo de Ayarzagüena (1987, 1990) la población de caimanes en el río Cojedes ha sido objeto de un seguimiento más o menos continuo (Seijas 1998, Seijas y Chávez 2000, Chávez 2000, Mendoza 2003, Navarro 2007, Ávila-Manjón 2008) (Tabla 1). Los estudios han estado sectorizados (Fig. 1) y el mayor esfuerzo se ha realizado en secciones medias del río, las cuales presentan
menos limitaciones para la navegación, lo que facilita el trabajo de los investigadores. Eso explica que algunos sectores hayan sido visitados numerosas veces mientras que otros sólo han recibido visitas esporádicas
Para aquellas localidades donde ha habido mayor continuidad en los muestreos se puede determinar si existe o no alguna tendencia en el comportamiento de la población.
La Figura 2 muestra los cambios en el índice de abundancia en tres de dichos sectores: CON, LBC y CAM.
No obstante la aparente declinación en el tamaño de la población de caimanes en el SRC, todavía esta región contiene la población más importante de la especie en el mundo. La evaluación de Ávila-Manjón (2008) encontró que sólo en los últimos 5,5 km de Caño de Agua anidaron en el año 2007 al menos 29 hembras, para una abundancia de 5,27 nidos/km. Ya en unos estudios previos Seijas y Chávez (2002) señalaron que al menos 48 hembras anidaban anualmente en todo el SRC, lo cual pudiera todavía ser cierto para el año 2009.
Degradación del Ambiente y Conservación del Caimán en el SRC
Cambios en la dinámica de las aguas
Un tema recurrente en todos los estudios que se han llevado a cabo con la fauna del SRC es el del deterioro del hábitat, el cual ha venido aumentando de manera progresiva.
Toda la cuenca media de este río ha sufrido una transformación debido a obras de ingeniería (Mendoza y Seijas 2007). Entre la década de los 50 y los 60 del siglo
pasado se creó un embalse y su sistema de riego (Las Majaguas) lo cual sin duda significó un cambio en el patrón de circulación de las aguas en la región. Asimismo, en las cercanías del poblado de Cojeditos se desvió el viejo cauce del Cojedes hacia lo que ahora se conoce como Caño de Agua (Fig. 3). Por el antiguo cauce del Cojedes corren en la actualidad las aguas provenientes del sistema de riego de Las Majaguas y las del río Sarare, que ha su vez fue parcialmente desviado. En muchos sectores del Cojedes y de Caño de Agua el río ha sido canalizado, lo que ha reducido considerablemente el hábitat disponible para el caimán, ya que el río se acorta al perder sus meandros.
El impacto de esas obras de ingeniería sobre el caimán del Orinoco nunca ha sido evaluado, pero es muy probable que haya significado una disminución del caudal del río, una interrupción de la ruta de migración de peces que constituyen sus presas y cambios en la dinámica de formación de playas arenosas, componente del hábitat esencial para que las hembras depositen sus huevos. Las compuertas que controlan el flujo de agua del Cojedes en San Rafael de Onoto, con su data que desvía parte del cauce hacia las Majaguas, constituyen una barrera que impide que los caimanes que se encuentren aguas abajo suban el río. Aguas arriba quedó un pequeño fragmento de la población que poco a poco ha ido mermando (Mendoza 2003) y, si no es suplementada con nuevos individuos, irremediablemente desaparecerá.
Por otra parte, el manejo arbitrario de las compuertas, cerca de San Rafael de Onoto, para regular la entrada de aguas al embalse de Las Majaguas, produce un régimen de cambios en el nivel del río, particularmente en Caño de Agua, al que la especie no está adaptada. Ello puede tener repercusiones negativas en su reproducción, la cual está estrechamente sincronizada al régimen de lluvias. Si las Aguas de Caño de Agua suben súbitamente, las playas donde están los huevos pueden inundarse y si esa inundación se prolonga por más de 24 horas, los embriones mueren.
Avance de la frontera agrícola
La actividad agrícola y ganadera ha venido incrementando paulatinamente en toda la región y la deforestación ha facilitado el acceso de la gente a zonas donde los caimanes estaban antes protegidos de la acción directa de las
personas. Esto es particularmente obvio en el sector al sur de la carretera Lagunitas-Santa Cruz, que hasta hace unos 20 o 30 años atrás todavía estaba cubierto en gran parte de bosques.
Para el año 1975, 33% del estado Cojedes estaba cubierto de bosques. Ese porcentaje decreció hasta el 16% en 1988. Para mediados de los años 90, la tasa de deforestación anual en este estado (3,81%) era la segunda más alta del país, después de la del estado Portuguesa, su vecino, con una tasa de deforestación del 4,08% anual (MARNR 1995). Mendoza (2003) realizó comparaciones de la cobertura de la vegetación en el Cojedes norte, encontrando una reducción del bosque de 2250 ha en 1990 a sólo 188 ha en el 2001, como consecuencia de las actividades agropecuarias. Hasta hace pocos años gran parte de las márgenes de Caño de Agua y sectores medios del río Cojedes estaban cubiertos por una amplia franja de bosques, a través de los cuales existían pocas carreteras
de penetración. Estas últimas sólo se podían utilizar en la época seca, ya que gran parte del terreno permanecía inundado durante varios meses. Esta situación ha venido cambiando aceleradamente.
Las mayores facilidades para la movilización humana y el aumento de la población ha provocado que los encuentros negativos de caimanes con personas se hayan incrementado, donde los primeros llevan por lo general la peor parte.
Es difícil cuantificar cuantos caimanes mueren en manos de la gente todos los años, pero la información anecdótica indica que esta cifra va en aumento. Los encuentros donde personas sufren heridas graves (y hasta la muerte) contribuyen a crear animadversión hacia los caimanes y dificultan la conformación de una conciencia conservacionista.
La parte del SRC donde los caimanes son más abundantes es aquella que ha permanecido más alejada de las actividades humanas. A ese aislamiento ha ayudado la poca navegabilidad del río, pero la mayor facilidad para llegar a
sus orillas en muchos sectores ha permitido que cazadores, pescadores y “turistas” se aventuren con más frecuencia a lanzar botes en lugares donde se puede navegar unos pocos km, lo que trae el inevitable encuentro con
los caimanes que se ven de esta manera acosados. Los pescadores y cazadores además sobreexplotan recursos de cual los caimanes dependen, como lo son los grandes peces (bagres y cachamas) y chigüires.
Contaminación
Las cabeceras del río Cojedes, donde éste es llamado río Turbio, se encuentran en las cercanías de Barquisimeto, una de las ciudades más grandes de Venezuela (cerca de tres millones de habitantes, en conjunto con ciudades cercanas). Allí, efluentes de origen urbano, agrícola e industrial son vertidos al río. A medida que el río fluye hacia la región de los llanos, pasa a través o por las cercanías de ciudades y centros industriales menores que hacen su aporte en la degradación de las aguas. Varios estudios, que en conjunto abarcan desde sus cabeceras en Barquisimeto hasta su desembocadura en el río Portuguesa, han realizado diagnósticos sobre la calidad de las aguas de la cuenca del Cojedes. Algunos aspectos relevantes de esas investigaciones se señalan a continuación.
Muchos segmentos de río en el SRC muestran de manera crónica niveles de oxígeno disuelto (OD) bajos, particularmente en la sección norte del Cojedes, donde ninguna de las mediciones realizadas hasta ahora ha superado los 4,4 mg/l (Fig. 4).
Para poner en perspectiva las cifras de la Figura 4, hay que señalar que el río Tucuragua es considerado un río poco contaminado. Los valores más bajos de OD conseguidos allí fueron tomados en lugares cercanos a su desembocadura
con el Cojedes. En puntos de muestreo un poco más alejados de dicha desembocadura, los niveles de OD son altos (8,4 mg/l). Valores cercanos al punto de saturación habrían de esperarse en un Cojedes menos afectado, tal como se observa en los ríos Guanare y Portuguesa con concentraciones de OD de 7,6 y 5,8 mg/l respectivamente (Mendoza y Seijas 2007).
No sólo la concentración de OD, sino también y otros parámetros fisicoquímicos que han sido evaluados (por ejemplo, nitratos, demanda biológica y bioquímica de oxígeno, coliformes, biocidas, entre otros), así como parámetros biológicos (peces e invertebrados acuáticos indicadores, Mendoza 2003) muestran de manera inequívoca que el Cojedes ha estado sometido a un estrés continuo durante las ultimas décadas debido al vertido de aguas servidas, particularmente en el sector más al norte (Cojedes Norte).
La contaminación del río Cojedes no sólo se manifiesta en la reducción del OD. Se ha determinado la presencia de biocidas (DDT, Aldrín y otros; Campo y Rodríguez 1997), con reconocidos efectos negativos sobre la reproducción de otros crocodílidos estudiados (Heinz et al. 1991, Guillete et al. 1994, 1995, 1996).
El deterioro ambiental en las aguas del SRC pudiera impedir o dificultar el desarrollo de invertebrados (insectos, crustáceos) que están en la base de la cadena trófica.
Esos organismos sirven a su vez de alimento de los peces, que conforman el componente principal de la dieta de los caimanes medianos y grandes. Los propios invertebrados son parte del alimento principal de los caimanes en sus
primeras etapas de vida (Seijas 1998). La escasez de alimento pudiera ser una de las causas que explican el lento crecimiento que experimentan los caimanes jóvenes en el SRC. Como ejemplo de esta afirmación se tiene que 10 caimanes del Cojedes recapturados en los años 1996 y 1997, crecieron poco más de 15 cm por año (Seijas 1998) mientras que ejemplares liberados y recapturados en el
caño Guaritico (Apure) crecieron casi el doble (33,3 cm/año) (Chávez 2000).
Otro aspecto que se ha puesto de manifiesto de manera dramática en años recientes, es la contaminación del río por desechos sólidos. La basura no sólo afea al río y le resta potencial turístico, sino que tiene incidencia directa sobre la fauna, ya que algunos animales pueden ingerir accidentalmente trozos de plástico u otros materiales potencialmente dañinos. En estudios de contenido estomacal llevados a cabo en los años 1996 y 1997 se encontró en estómagos de caimanes jóvenes trozos de tela y de un guante plástico. La situación pudiera ser más grave ahora, ya que en esos años la contaminación por desechos sólidos en el río era apenas evidente.
Un problema asociado con el de la contaminación es el de la mortandad de peces. Ya Godshalk (1978) hacia referencia a este fenómeno adjudicado por él, de acuerdo a la información aportada por lugareños, a la carga de contaminantes del río. Ayarzagüena (1987) discutió nuevamente esa situación e hizo propuestas para tratar de evitarlas. González-Fernández (1995) presenció una de estas mortandades en el sector La Batea, adjudicando la muerte de los peces
al envenenamiento por los agroquímicos presentes en las aguas. También Campo y Rodríguez (1997) y Mendoza (2003) y Seijas et al. (2001) discuten el
caso. La causa inmediata de muerte de los peces es la asfixia por los bajos niveles de oxígeno que se presentan cuando ocurren descargas súbitas de aguas estancadas o vertidos provenientes de centrales azucareros o destilerías
(entre otros).
Para finalizar vale la pena mencionar dos problemas más. El primero de ellos es el de la toma de agua de los ríos para el riego. El otro tiene que ver con la constante amenaza que significa la construcción de un nuevo embalse: Las Palmas.
El primer caso se refiere a que a lo largo de todo el río Cojedes, y en particular en la zona donde se encuentra la población de caimanes, existe una proliferación de tomas de agua con fines de riego. Esto contribuye a disminuir el caudal del río. Aunque se entiende que existe la necesidad de usar este recurso, no parece haber ningún tipo de control. Respecto a la intención de construir la nueva represa, el cual es un proyecto que aparece y desaparece en los planes del gobierno. Su ejecución causaría alteraciones en el hábitat del caimán en el área que quedaría bajo las aguas, al eliminar las playas arenosas altas, limitando las posibilidades de anidación de la especie. También se afectaría a la población de caimanes aguas abajo, alterando la dinámica de formación de playas y éstas podrían desaparecer a mediano y largo plazo. El control de inundaciones aguas abajo (uno de los objetivos de la nueva represa)
cambiaría también la capacidad de uso de la tierra, lo que podría traducirse en una expansión de la frontera agrícola y un acercamiento del las actividades humanas a zonas donde los caimanes han permanecido relativamente aislados por varias décadas.
En la actualidad existe una propuesta de creación de una Reserva de Fauna Silvestre en el SRC para proteger al caimán del Orinoco (Seijas 2008). La delimitación sugerida encerraría los sectores del río donde anidan la mayor parte de las hembras (Fig. 8). El área seleccionada no solo protegería a esa especie sino otras innumerables, que incluyen a los grandes bagres y otros peces de importancia económica, a la tortuga terecay (Podocnemis unifilis), así como a mamíferos y aves que habitan en los remanentes boscosos a lo largo de caños y ríos. Si la caza y la pesca incontrolada no se detienen y no se frena el progresivo deterioro ambiental de la región, se corre el riesgo de tener un área protegida en la que ya los elementos fáunisticos más importantes hayan desaparecido.
Conclusiones y recomendaciones
El SRC contiene la población más importante de C. intermedius en el mundo. Esa población ha venido declinando en los últimos 30 años. El deterioro ambiental pudiera acelerar aún más ese proceso. La problemática ambiental en el SRC no sólo afecta al caimán, sino que es un problema de salud pública ya que las aguas del río son usadas directamente, sin ningún tipo de tratamiento, para el riego de cultivos, algunos de ellos de consumo directo (tomate, pimentón, ají, parchita, patilla) contraviniendo de esta manera las regulaciones ambientales del país (Venezuela 1995). Agroquímicos como los que han sido encontrados en las aguas del Cojedes tienen un comprobado efecto negativo tanto sobre la fauna silvestre como sobre los seres humanos (Colborn et al. 1993, Guillete 1995). El consumo de productos agrícolas y peces provenientes de este río, como ocurre regularmente y en especial durante los eventos de mortandad masiva, pone en riesgo la salud de las personas que viven en sus cercanías, y también la
de aquellas que consumen estos productos una vez que ingresan en el mercado fuera de la región. La presión antrópica directa (caza y pesca) y el lento pero
sostenido deterioro ambiental amenaza la existencia del caimán del Orinoco en el SRC y se podría llegar a la paradoja de tener un área protegida sin nada que proteger. La supervivencia del caimán dependerá de las acciones que se tomen, en el corto plazo, para disminuir la contaminación de las aguas, y esa es una responsabilidad de entidades públicas nacionales y estadales, principalmente los del estado Lara y Cojedes.
LITERATURA CITADA
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